En el mes de mayo de 2009, la Periodista Giglia Vaccani, asume el cargo de sub
Editora, realizando modificaciones en artículos de algunos periodistas, sin previa
consulta.-
Desde esta fecha manifiesta animadversión, respecto al trabajo de Doña Carolina
Rojas, así como en relación al del periodista Darío Zambra, indicando que los
artículos de la denunciante eran deficientes, poco rigurosos e incompletos, juicios
efectuados en forma irónica, ofensiva y burlesca.-
Estas afirmaciones se realizaban de manera directa y velada, efectuando
aseveraciones denostativas frente a terceros y editores siendo comunes
comentarios como "Tengo que hacer la pega de los periodistas", "Los periodistas
de La Nación domingo no reportean", "Los periodistas de La Nación domingo no
entregan a tiempo y hacen lo que quieren".-
A principios de junio estas afirmaciones se hicieron mas frecuentes pasando a
constituir ofensas concretas manifestadas durante las reuniones de pauta de los
días lunes, de esta forma de manera despectiva indicaba que no emitiría
comentarios de ningún tipo en la pauta, porque el trabajo de los periodistas de
“magazine” la frustraba procediendo a partir de ese momento a interpelar
sistemáticamente a la denunciante.-
Desde ese momento las críticas comenzaron a agudizarse, comenzando a
efectuar comentarios negativos respecto al trabajo de la denunciante a terceros.-
Para la segunda semana de julio, se agudizan los hostigamientos de la subeditora
Giglia Vaccani, manifestando hostilidad respecto al trabajo de doña Carolina
Rojas, por ejemplo en el artículo “Mi niño lindo” publicado el Domingo 19 de julio
de 2009 en relación a la muerte del joven Sergio Aguayo, la subeditora intervino
sin autorización, la totalidad de un artículo cometiendo un grave error, indicando
que su muerte se debió a una herida causada por un botellazo, tesis que estaba
descartada hace mas de una semana en la prensa, obviando el reporteo de la
denunciante que indicaba categóricamente que la muerte había sido producido por
arma corto punzante.-
Al recurrir a la Editora Ana Verónica Peña quien incluyo el tema dentro de la
siguiente pauta, la subeditora comentó que no confiaba en el trabajo de la
denunciante y que prefería reportear con los periodistas de otros lugares como por
ejemplo los de radio Cooperativa.-
Tan manifiesta fue esa conducta que fue reprendida por la editora a fin de que
enmendara su conducta, situación completamente contraproducente dado que a
partir de ese hecho los conflictos se agudizaron y comenzando desde ese
momento un resentimiento profundo del estado de salud de la denunciante.-
A partir de esa fecha comenzó a sufrir de insomnio, bruxismo y a apretar
fuertemente las manos al dormir hiriéndose con mis propias uñas, la situación era
particularmente crítica los días domingos previos a las pautas de los lunes.-
En Julio, la subeditora Giglia Vaccani, aprovechando las reuniones de los lunes,
critica abiertamente las aseveraciones de la denunciante. Es importante indicar
que la totalidad de los temas de investigación periodística de la denunciante
fueron publicados en la portada y que el 80% de sus cuarenta artículos, tuvieron
los más altos números de visitas en la versión online del periódico. Estas
situaciones redundaron en constantes felicitaciones del equipo y de la editora,
quien incluso en dos oportunidades le otorgó días libre en como compensación por
su esfuerzo, productividad y desempeño destacado.-
Para finales de julio la subeditora Giglia Vaccani, comenzó a “editar” en voz alta,
afirmando que no entendía frases como a "expiar culpas" o los "pastelones de la
calle", refiriendo con ironía que la denunciante tenia pretensiones literarias y que
estaba equivocada de trabajo.-
Para el mes de agosto la editora Ana Verónica Peña comentó que la subeditora le
había hecho varios reportes acerca del trabajo de la denunciante, indicando que
tenia problemas de motivación, cuestionando la legitimidad, rigor y número de las
fuentes de sus temas. Resulta importante hacer notar que los artículos publicados
por doña Carolina Rojas contaban con a lo menos 6 fuentes en circunstancias que
el promedio del resto de los periodistas del Diario es de 3.-
En forma paradójica se asignan a la denunciante tres artículos por semana,
concentrando un esfuerzo significativo la denunciante mantiene la calidad de su
trabajo, recibiendo felicitaciones constantes por su desempeño de parte de la
editora Ana Verónica Peña.-
Es importante indicar que a ninguno de los periodistas de la sección o del diario,
salvo situaciones extraordinarias, se asigna tal carga de trabajo situación que
produjo agotamiento, dado que debió mantenerse en vigilia diariamente hasta las
02.00 AM, con el propósito de cumplir las metas de cierre.-
A partir de esa fecha y en forma exclusiva la subeditora Vaccani, comienza a exigir
que las entregas de la denunciante se verifiquen los días miércoles en la mañana,
no obstante el resto de los periodistas entrega sus temas los días jueves y viernes
en la tarde. Ante esta circunstancia la denunciante se opone, situación que
propició una virulenta reacción en la subeditora. Tras este incidente doña Carolina
Rojas experimenta constantes cefaleas, mareos, pérdidas de orientación, aversión
a la sala de redacción y reacciones emotivas extremas por el solo hecho de
escuchar la voz de la subeditora Giglia Vaccani.-
En la pauta del 24 de agosto la subeditora Giglia Vaccani, manifiesta directamente
su disconformidad con el trabajo de la denunciante, luego frente al editor y otros
subeditores entre los que se encontraban Ana Verónica Peña y Daniel Gómez,
indicó, para referirse al equipo periodístico de la Nación domingo que nada se
podía hacer para obligar a los periodistas del diario a escribir y trabajar
correctamente, manifestando "A estos no se les puede ni tocar que el sindicato
salta, aquí todos hacen los quieren", tal situación produjo un enorme malestar en
la denunciante.-
El lunes 7 de septiembre, se produce un hecho decisivo dado que se amplían los
sujetos activos del hostigamiento involucrando a partir de ese momento a la
editora que la editora Ana Verónica Peña, quien comienza a reprender a la
denunciante, en voz alta con un tono destemplado, insultándola de manera
expresa en términos majaderos y descomedidos. Tras este incidente la Editora
Ana Verónica Peña toma vacaciones, hecho que agrava los maltratos de parte de
la subeditora Giglia Vaccani, en tal contexto efectúa continuos cambios en las
pautas, profundizando en críticas ofensivas directas e indirectas, manifestando en
referencia al trabajo de la denunciante que “existen periodistas que se creen
escritores”.-
Desde ese periodo fueron frecuentes las citaciones al privado de la subeditora
Giglia Vaccani, manifestando su molestia con respecto al nivel del trabajo de doña
Carolina Rojas y su voluntad de aplicar cambios profundos en la sección, proceso
en el cual la denunciante no estaba considerada.-
En esa misma reunión insistió en la precariedad del trabajo de la denunciante, en
relación al reportaje intitulado “La Victoria de Dubois”, aparecido en el diario de 6
de septiembre, es menester que para tal labor son utilizadas 6 fuentes, insistiendo
en que debía “reportear más”, haciéndole saber que ella avistaba un problema
vocacional en su trabajo y una incapacidad para relacionarse adecuadamente con
equipos de trabajo.-
Desde los primeros días de septiembre doña Carolina Rojas se agudizan sus
problemas estomacales, colón irritable y trastornos de sueño.-
En tal circunstancia se dirigió al gerente de Recursos Humanos, Sr. Patricio Yuras,
quien le manifestó su preocupación atendido su notorio estado de salud le
recomienda que visite un médico a fin de tratar de resolver sus evidentes
problemas de salud, en el intertanto, dando por seguro que le darían reposo, el
gerente de Recursos Humanos se comprometió a solucionar el problema
intercediendo ante el director del diario y con las autoridades que fueran
necesarias.-
Tras las denuncias a Recursos Humanos se hizo aun mas grave el hostigamiento
e involucró nuevamente a la editora Ana Verónica Peña, quien criticó el reportaje
titulado "Mr. Big”, Domingo 4 de octubre de 2009, referido a la vida de actor porno
chileno, indicando que este no se había ajustado a la pauta inicial, eso no obstante
el artículo fue entregado en la mañana del jueves 1 de octubre sin que efectuase
reparos o recomendaciones para ajustar su texto.-
En estas circunstancias la editora Ana Verónica Peña, cito a la denunciante a su
oficina y le entrego una carta de amonestación, texto del que se acompañara
copia en la instancia procesal pertinente, en la que acusaba de “haber sido
sorprendida en una fonda” y de cometer errores en el reportaje denominado
"Generación cero", el cual había sido publicado en el mes de marzo de 2009.Es
menester indicar que el aludido documento no hacia referencia a norma alguna del
reglamento interno y fue elaborado sin la anuencia o consulta de la Gerencia de
Recursos Humanos, que conforme a la información entregada por el señor Patricio
Yuras, jamás a cursado este tipo de amonestaciones a algún periodista o
trabajador del diario.-
Tras este incidente se aumentaron las dosis de la medicación para conciliar el
sueño.-
En la actualidad la denunciante se encuentra recibiendo tratamiento psicológico y
psiquiátrico, con interconsultas a neurólogos y especialistas en trastornos
estomacales, en síntesis el diagnóstico concordante fue un cuadro depresivo por
estrés laboral, manteniendo reposo médico hasta el día de esta presentación.-
Resulta ostensible que este hecho es atentatorio contra mis las garantías
fundamentales del Artículo 19 numerales 1° y 4° de la Constitución Política del
Estado, amparados expresamente por las normas del Código del Trabajo.-